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miércoles, 5 de mayo de 2010

La Partera – El proveedor primario idóneo para el cuidado prenatal y el parto

Hoy 5 de mayo se celebra el Día Internacional de la Partera. En este día se honra a TODAS las parteras, las cuales atienden el 80% de los partos alrededor del mundo. Las parteras, que en la mayoría de los países son las cuidadoras principales de millones de mujeres que dan a luz, han desarrollado un modelo de cuidado basado en la fisiología, sociología y psicología normales del embarazo, el trabajo de parto, el nacimiento y el período de posparto.

La aplicación de este modelo centrado en la mujer ha probado reducir la incidencia de daños en el parto, traumas y cesáreas. La evidencia científica demuestra que las mujeres que tienen un cuidado basado en el modelo de partería tienen menor probabilidad de experimentar hospitalizaciones antes del parto, de necesitar analgesia regional, una episiotomía y un parto operatorio. Se ha encontrado también que tienen una menor probabilidad de necesitar anestesia o analgesia durante el parto, una mayor probabilidad de tener un parto vaginal espontáneo y de iniciar la lactancia materna.

La promoción de la lactancia tiene que ir de la mano con la promoción de la humanización del parto. No podemos tener éxito en el inicio del amamantamiento exclusivo si no ofrecemos a la madre ayuda en el parto, contacto directo con su bebé inmediatamente y prolongadamente y ayuda efectiva. El modelo de cuidado de las parteras proporciona todas estas cosas.

Felicitamos de todo corazón a TODAS las parteras del mundo las cuales trabajan arduamente por la humanización del parto. Gracias a ustedes… por permitirles a las mujeres ser las protagonistas de su propio trabajo de parto y parto. Nuestro abrazo solidario en su día.

Ana M. Parrilla Rodríguez, MD, MPH, FABM

Referencias:
Hatem M, Sandall J, Devane D, Soltani H, Gates S. Midwife-led versus other models of care for childbearing women. Cochrane Database of Systematic Reviews 2008, Issue 4. Art. No.: CD004667.
DOI: 10.1002/14651858.CD004667.pub2.

La Iniciativa Internacional para el Parto MadreBebé: IMBCI . 10 Pasos para la Optimización de los Servicios de Maternidad MadreBebe Septiembre 2008. http://imbci.org/userimages/file/imbci%20en%20espanol.pdf

sábado, 14 de junio de 2008

Prácticas de la Maternidad relacionadas a la lactancia materna en los hospitales

Un estudio publicado y dado a conocer el 12 de junio de 2008 por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) reveló que entre las prácticas de la maternidad relacionadas a la lactancia materna en los hospitales y centros de partos en los Estados Unidos incluyendo a Puerto Rico prevalecen muchas que no están basadas en evidencia científica y que se conocen interfieren con la lactancia materna. Esta encuesta recogió los datos de 2,690 (82%) de las instalaciones incluyendo a Puerto Rico en donde participaron 36% de las mismas. Se definieron siete sub-escalas con una puntuación posible de 0 a 100. A continuación resumimos las mismas:
• Trabajo de parto y parto – contacto directo mamá-recién nacido e inicio temprano de la lactancia;
• Ayuda con el amamantamiento – evaluación, registro en el expediente e instrucciones provistas sobre la alimentación del infante; no dar chupetes o bobos a los infantes lactados;
• Contacto mamá-recién nacido - Evitar la separación durante la estadía en la instalación;
• Practicas de alimentación del recién nacido - con qué y cómo los bebés amamantados son alimentados durante la estadía;
• Apoyo de lactancia después del alta – El tipo de apoyo que se les provee a las mamás y los bebés después del alta;
• Adiestramiento y educación en lactancia de las enfermeras o de los que asisten en el parto – calidad del adiestramiento y la educación que reciben las enfermeras y los que atienden el parto (parteras);
• Factores estructurales y organizacionales relacionados a la lactancia – (1) políticas de lactancia y como estas se le comunican al personal, (2) apoyo a las empleadas que están lactando, (3) la instalación de salud no recibe gratuitamente, fórmula para infantes, (3) la educación prenatal y (5) la coordinación en el cuidado de la lactación.

Cuando se comparan los resultados promedio de todos los EEUU y sus territorios con Puerto Rico encontramos que la puntuación promedio para EEUU fue de 63 y para Puerto Rico solo 55 siendo solo más alta que la de los estados de Mississippi y Louisiana. En lo que se refiere al trabajo de parto y parto el promedio para EEUU fue de 60 para Puerto Rico 41, siendo la más baja. La sub-escala de ayuda con el amamantamiento reveló para EEUU una puntuación de 80 y para Puerto Rico una de 74, siendo solo más baja la de Alabama y Texas, compartiendo nuestra puntuación con otros cinco estados. El contacto mamá-recién nacido obtuvo una puntuación para EEUU de 70 y para PR de 61, solo ocho estados obtuvieron puntuaciones más bajas. En cuanto a las prácticas de alimentación del recién nacido el promedio para EEUU fue de 77 y para Puerto Rico de 48 siendo la más baja. La sub-escala de apoyo de lactancia después del alta demostró un promedio para EEUU de 40 y para Puerto Rico de 42. El adiestramiento y educación en lactancia de las enfermeras o de los que asisten en el parto obtuvo un promedio para EEUU de 51 y para Puerto Rico de 58. Sobre los factores estructurales y organizacionales relacionados a la lactancia el promedio para EEUU fue de 66 y el de Puerto Rico de 53 siendo el más bajo junto a Nebraska y Arkansas.

Estos datos son desalentadores y nos indican lo mucho que hay que hacer todavía para mejorar las prácticas hospitalarias que afectan la lactancia. En nuestro país sabemos que el 95.3 % de las mujeres desea amamantar en el hospital y que solo lo logran en el hospital 65.5%. Es sabido que si la lactancia no se inicia lo más rápido posible después del parto la probabilidad de que se inicie luego o sea prolongada disminuye marcadamente. A pesar de la ley 79 y la ley 156, las cuales entre otras cosas garantizan el alojamiento en conjunto, el que no se le de fórmula a los infantes, y que se inicie la lactancia inmediatamente, las prácticas hospitalarias relacionadas al amamantamiento distan mucho de la excelencia y son de las más bajas entre todos los estados y territorios de los EEUU.

Es hora que las autoridades responsables por vigilar la salud de las madres y los niños tomen acción al respecto. ¡No se puede esperar más! Las madres y los niños de este país merecen que se les proteja su derecho a amamantar y a ser amamantados.

Ana M. Parrilla Rodríguez, MD, MPH, FABM

Fuente: Breastfeeding-Related Maternity Practices at Hospitals and Birth Centers – United States, 2007. Morbidity and Mortality Weekly Report (MMWR) June 13, 2008, Vol. 57, No. 23. P. 621-625. http://www.cdc.gov/mmwr

miércoles, 26 de marzo de 2008

Paquetes de pago en el parto

Se ha puesto de moda entre los obstetras de nuestro país la práctica de cobrar paquetes de servicios aparte de lo que cobran al seguro médico. Estos paquetes tienen costos de $300 hasta más de $600 en algunos casos. Alegadamente, estos paquetes se cobran debido a que el plan o seguro médico no cubre algunas visitas a la oficina, sonografía, pruebas de bienestar fetal, amniocentesis, interpretación del trazado del monitor fetal durante el parto, las evaluaciones en sala de partos o la cesárea, etc.

La realidad es que esta práctica aunque generalizada es ilegal. El contrato de las aseguradoras y los médicos les prohíbe cobrar a las pacientes más allá del deducible establecido por los servicios. Es triste que el proveedor de servicios de salud se aproveche del estado vulnerable en que se encuentra la mujer embarazada para obtener dinero por procedimientos obstétricos que muchas veces no son necesarios y la mayoría de las veces no llegan a realizarse.

De ser necesario algún procedimiento que el plan médico no cubre, se debe justificar el mismo al plan médico y de este negarse a pagarlo, entonces es que se puede cobrar directamente al paciente. Tan concientes están los médicos de que esta es una práctica ilegal, que se niegan a darle recibo a las pacientes cuando lo piden y exigen el pago en efectivo. No basta con que las madres se quejen unas a otras, tienen que tomar acción para que se haga público este fraude, conocido por las aseguradoras y el Comisionado de Seguros. Es necesario que se haga una querella contra el médico a las oficinas del plan médico, otra en el Comisionado de Seguros y en la Procuraduría del Paciente.

Sabemos por la experiencia en nuestros grupos de apoyo a madres lactantes y en los de cesáreas, que muchas mujeres tienen miedo que el médico las abandone o tome represalias en su contra. La relación medico paciente es una fiduciaria. El fiduciario es aquel profesional que posee algún tipo de poder, basado en su capacitación especializada, que debe ser usado para el beneficio de otro. Una relación fiduciaria supone dependencia y confianza, y está sujeta a los más altos estándares de conducta ética. El médico ostenta un poder que deberá utilizar para promover el bienestar del paciente.

Existe un conflicto de intereses cuando en el proceso decisional entran a considerarse uno o varios intereses secundarios incluyendo los incentivos económicos que producen acciones o decisiones que se alejan de las prácticas médicas basadas en evidencia científica y contrarias a los intereses de los pacientes. Sabemos que las aseguradoras de servicios de salud y los hospitales han impuesto limitaciones a las decisiones médicas sobre el diagnóstico y las intervenciones terapéuticas. Esto sin embargo no se debe esgrimir como excusa para faltar a la relación fiduciaria médico-paciente. La clase médica debe negociar mejores contratos que no afecten sus intereses económicos, pero no debe usar mecanismos que condicionan y reducen la fidelidad del médico hacia el paciente a través de una mezcla de medidas para disuadir o coaccionar, que ponen el interés del médico en conflicto con el mejor interés del paciente, produciendo serios conflictos éticos, además de conflictos de fidelidad.

Ana M. Parrilla Rodríguez, MD, MPH, FABM

Referencias:
- Ortiz-Pommier A. Conflicto de intereses en la relación clínica. Rev Chil Neuro-psiquiatr. 2004;42:29-36.
- Ethical Decision Making in Obstetrics and Gynecology. ACOG Committee Opinion no. 390. American College of Obstetricians and Gynecologists. Obstet Gynecol 2007;110:1479-87.
- American College of Obstetricians and Gynecologists. Code of Professional Ethics. In: Compendium of Selected Publications. Washington, DC: ACOG. 2003.
- Hall JK. Law & Ethics for Clinicians. Vega, TX: Jackhal Books. 2002

sábado, 24 de noviembre de 2007

“AFÍRMALO EN CINCO MINUTOS… NO MAS VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES”

Con este lema la Oficina de la Procuradora de las Mujeres promueve este lunes 26 de noviembre a las 10am, una actividad en la cual por cinco minutos se leerá una proclama de denuncia y reclamo de cese de la violencia contra las mujeres. La violencia contra las mujeres en cualquiera de sus manifestaciones no puede justificarse, sea esta física, sexual, moral o psicológica. La violencia contra las mujeres es producto de la desigualdad de género en una sociedad que nos discrimina y nos coloca en una situación de inferioridad y subordinación frente a los hombres por el mero hecho de ser mujeres.

La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer, conocida como Convención de Belem do Pará, plantea que esta violencia surge de “las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres”. Esta violencia no es un problema individual sino más bien social.

Un tipo de violencia que pasa desapercibida en la sociedad es la violencia en el parto y en el nacimiento. En este tipo de violencia moral y muchas veces física, se utiliza la condición de madre de la mujer para violentarle sus más mínimos derechos humanos durante el embarazo y el parto. El desbalance del poder entre el médico/a y la mujer y el monopolio de la prestación de servicios del parto por parte de los/as obstetras crea una situación de indefensión entre las mujeres ante su proveedor/a. ¿Cuáles son las formas de violencia en el parto? La medicalización del parto normal con el uso excesivo de la tecnología e intervenciones quirúrgicas, la restricción de movimiento, el uso continuo del monitor electrónico, la prohibición de las doulas o acompañantes del parto, la episiotomía de rutina, la prohibición de ingerir alimento, la soledad y desamparo, la escasez de alternativas no farmacológicas para aliviar el dolor, la separación de la pareja, el rompimiento del vínculo mamá-bebé y el no permitir intentar un parto vaginal después de una cesárea son algunas de las manifestaciones de esta violencia.

Esta violencia no se mide y no se toma en consideración el efecto perjudicial que tendrá en la díada. Como bien señalaran los autores del video “Callate y pujá” – La violencia ejercida en cada nacimiento sigue sembrando la violencia en el mundo. La violencia en el parto no es un asunto privado, ya que se trata de una violación de nuestros Derechos Humanos. El estado está obligado a garantizarnos a todas el derecho a tener un parto libre de violencia en donde se nos permita tomar decisiones informadas, sin presiones ni atropellos. En donde se respeten estas decisiones y no se juegue con nuestros sentimientos.

Recordemos las palabras de la activista y escritora Suzanne Arms: “Sí anhelamos crear un mundo sin violencia donde el respeto y la ternura logren reemplazar el miedo y el odio, debemos comenzar con el trato que nos damos al comienzo de la vida. Pues es ahí donde se cimientan nuestros patrones más profundos. A través de estas raíces crece el temor y la enajenación o el amor y la confianza.”

Nos unimos a esta campaña en contra de la violencia y los/as exhortamos a que afirmen en cinco minutos TODOS los días… ¡NO MAS VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES EN EL PARTO!”

Ana M. Parrilla Rodríguez, MD, MPH, FABM

Fuentes:
http://www.promani.org/
http://www.elpartoesnuestro.es/
http://www.motherfriendly.org/
http://www.iidh.ed.cr/documentos/pedagogicasorganismos/cefemina%20costa%20rica.htm

Este trabajo por Ana M. Parrilla-Rodríguez tiene una licencia bajo Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported (CC BY-NC-ND 3.0)

jueves, 8 de noviembre de 2007

En peligro el inicio de la lactancia

En los últimos años he oído muchos testimonios de madres con dificultad para iniciar la lactancia debido a los problemas relacionados con la medicalización excesiva del parto. La evidencia científica señala que la medicalización del proceso reproductivo afecta el inicio de la lactancia. Muchas de las prácticas médicas utilizadas por nuestros obstetras pueden tener un efecto negativo sobre el inicio y mantenimiento de una lactancia exitosa. Toda vez que algunas de esas prácticas no están basadas en evidencia científica, su uso a menudo excesivo en nuestro medio ambiente requiere que la madre se prepare para dialogar con su proveedor obstétrico sobre la preferencia de ésta en cuanto a su utilización.

Una parte esencial de la preparación de una madre para amamantar es el apoderamiento de ésta para recuperar el protagonismo que le corresponde en la realización de su parto. La medicina paternalista, donde el proveedor toma las decisiones unilateralmente, debe quedarse en el siglo pasado. En el nuevo milenio, la mujer debe retomar el control del proceso reproductivo. La óptima relación entre el médico y la madre embarazada debe ser una de colaboración y participación en la toma de decisiones. Los beneficios para ambas partes de este modelo han quedado demostrados.

La elevada tasa de cesáreas, el uso rutinario del monitor electrónico, las inducciones electivas, el uso de analgesia/anestesia farmacológica, el uso indiscriminado de la episiotomía, y la separación de la madre y su bebé son algunas de la prácticas que pueden afectar la lactancia. Esto unido a las pocas destrezas y conocimientos que tienen los proveedores hospitalarios de salud para ayudar a la madre son los responsables de que muchas madres no den el pecho a sus bebés en el hospital o lo den de forma parcial.

En nuestro país existen leyes que protegen el derecho de la madre a alimentar a su bebé con su leche como lo es la ley 79 de 2004, la cual prohíbe el suministro de sucedáneos de la leche materna a los recién nacidos, en los hospitales, a no ser por indicación médica o consentimiento de la madre. Contamos a además con la ley 156 de 2006 que requiere entre otras cosas que se provean alternativas que protejan tanto a la madre como a su bebé en sus aspectos físicos, biológicos y psicológicos. Refuerza además la política pública de la lactancia, reiterando la obligación de orientar a la madre y al padre sobre los beneficios del amamantamiento. También se garantiza el alojamiento conjunto de la madre y su recién nacido en la institución hospitalaria donde tuvo lugar el parto, y el respeto a la decisión de la mujer de proveer como único alimento para su bebé la leche materna.

La vigilancia del cumplimiento de estas leyes no ha sido efectiva y muchas madres y padres no tienen los recursos para radicar las querellas y validar sus derechos con las autoridades correspondientes. Hasta que el estado no haga que estas leyes se cumplan a cabalidad el inicio de la lactancia y el parto humanizado estarán en peligro.
Ana M. Parrilla Rodríguez, MD, MPH, FABM